Ayudar a otros

Lo que pretendo es comentar las cosas que a mi me sirven para ser más feliz.

domingo, 26 de marzo de 2017

Las personas auténticas están en perfecta sintonía con quiénes son y con lo que quieren en la vida

Las personas auténticas están en perfecta sintonía con quiénes son y con lo que quieren en la vida. Su capacidad para vivir la vida en armonía con sus auténticos yos lleva consigo unos hábitos inconfundibles que todos podemos estudiar e incorporar a nuestro repertorio.
Un detalle, una palabra amables o el simple tono de voz son suficientes para manifestar tu comprensión hacia el pobre corazón que sufre, y hace falta desarrollar un hábito y estar muy atento para crear amabilidad, sosiego y calma.
En un mundo donde abunda la rapiña, la codicia y los malos modos abundan.
1. Ayudan a los demás a ser auténticos. Las personas auténticas no esperan que los demás se limiten a interpretar un papel. Una persona auténtica no hace que los demás se sientan como si tuvieran que encajar en un molde concreto o proyectar una imagen determinada para formar parte de su vida. Además, al estar tan comprometidas con la idea de ser auténticas dan a las personas que las rodean la libertad para vivir una vida auténtica.
2. Dejan marchar a las personas pesimistas. Una persona auténtica se respeta demasiado como para estar con gente que la trate mal o que tenga malas intenciones y se respeta demasiado como para que cualquiera intente cambiarla. Así que las personas auténticas se deshacen de la gente negativa: no por una cuestión de ira, sino porque necesitan ser ellos mismos.
3Expresan sus sentimientos y opiniones, aunque no sean populares. Las personas auténticas no suelen ser conformistas. Simplemente, no son capaces de actuar de una manera que contradiga lo que les dictan sus principios, aunque eso pueda tener repercusiones. Prefieren no mentir a los demás, y no son capaces de mentirse a sí mismas; lo que significa que están dispuestos a lidiar con las consecuencias que pueda conllevar ser fieles a sí mismas.
4Están seguras de sí mismas. Muchas veces, la ansiedad social reside en el miedo que tenemos a ser descubiertos. Tenemos miedo de que alguien descubra que no somos tan listos, tan experimentados o tan populares como fingimos ser. Las personas auténticas no tienen este miedo. Su confianza reside en el hecho de que no tienen nada que esconder. Son exactamente lo que parecen.
5Prefieren las conversaciones profundas a las charlas insustanciales. En su día, Eleanor Roosevelt lo explicó muy bien: "Las grandes mentes hablan sobre ideas; las mentes mediocres hablan sobre sucesos; las mentes inferiores hablan sobre otras personas". Las personas auténticas no cotillean sobre las vidas de los demás ni opinan sobre los últimos escándalos de la prensa rosa. Saben que todas esas cosas no son más que trampas culturales, y prefieren hablar de cosas que consideran más importantes.
6No siguen consejos sin evaluarlos primero. No es que las personas auténticas no estén dispuestas a aceptar consejos; de hecho, lo están. Pero no ponen en práctica un consejo solo porque se lo haya dicho alguien. En primer lugar, filtran el consejo desde una perspectiva crítica de manera que puedan asegurarse de que les parece lógico.
7No se quejan constantemente de sus problemas. Recurrimos a las quejas cuando creemos que la situación en la que estamos es culpa de otra persona o cuando creemos que es el deber de otra persona arreglarlo. Las personas auténticas son sensatas y entienden que ellas -y nadie más- son responsables de sus propias vidas y que, por eso, quejarse no sirve para nada.
8. Saben motivarse. Las personas auténticas no se quedan de brazos cruzados pensando: "Bueno, si mi jefe hiciera que este trabajo mereciera la pena, yo trabajaría mejor". Eso de correr detrás de la zanahoria no va con ellos. La motivación les viene de dentro.
9Sacan lo mejor de cualquier situación. Las personas auténticas tienen una concepción muy sólida de la realidad. Cuando las cosas no les salen bien, no se estancan ni niegan los hechos, ni se quedan de brazos cruzados lamentándose por las cosas que deberían ser distintas. Se limitan a evaluar cómo son las cosas y, si no pueden hacer nada para cambiar la situación, intentan pensar de qué forma pueden sacarle el mayor partido.
10. No se enfadan ni se estresan si no le caen bien a alguien. Nunca es plato de buen gusto caerle mal a alguien, pero, muchas veces, esa incomodidad se produce por intentar descubrir lo que has hecho mal y cómo puedes arreglarlo. Las personas auténticas no sienten esa ansiedad porque nunca intentarían cambiar para influir en la opinión de otra persona. Aceptan que los demás tienen el derecho a ser auténticos y fieles a sus sensaciones, incluso aunque tengan sentimientos negativos hacia ellas.
En resumen: Ser auténtico es un desafío perpetuo que requiere inteligencia emocional y que conlleva grandes recompensas. Es un camino honrado que no te arrepentirás de tomar.
Autor: Dr. Travis Bradberry ( 'Inteligencia emocional 2.0' y presidente de TalentSmart)

viernes, 24 de marzo de 2017

Lo mas conveniente para La Felicidad

Gratitude, Gratitude, Gratitude
I can’t emphasize this one enough. Showing gratitude for the good things you have is the most powerful happiness boosting activity there is.
It will make you happier.
It will improve your relationships.
It can make you a better person.
Bronze medalists are happier than silver medalists. Why? They feel grateful to get a medal at all.
Every night before you go to bed write three good things that happened to you that day. Jotting those down is pretty much all it takes to get a boost in well-being over time.
There’s a second lesson here: the reverse is also true. Keeping track of the bad things will make you miserable. A convenient memory is a powerful thing. Do not train your brain to see the negative, teach it to see the positive.
Wanna make yourself and someone else extremely happy? Try a gratitude visit. Write someone a letter thanking them and telling them how much what they have done for you means. Visit them and read it in person. It’s a proven happiness WMD. More info here.

Do what you are good at as often as you can
Signature strengths” are the things you are uniquely good at and using them increases happy thoughts. Exercising signature strengths is why starving artists are happier with their jobs.
Think about the best possible version of yourself and move toward that. Signature strengths are the secret to experiencing more “flow” at work and in life.

Spend as much time as possible with people you like
Spend as much time as possible with people you like. The happiest people are social with strong relationships. Not spending more time with people we love is something we regret the most.
Being able to spend more time with friends provides an increase in happiness worth up to an additional $133,000 a year. (Values for your other relationships are here.)
Being compassionate makes us happier (causal, not correlative.) Share the best events of your day with loved ones and ask them to do the same. And compliment them — we love compliments more than money or sex.
But I’m an introvert, you say? A little bit of extraversion here would do you good. Happiness is more contagious than unhappiness so with amount of exposure to others, well-being scales.

Money is good. Many other things are better.
After about 75K a year, money has minimal effects on happiness. Read that again. Not that money won’t increase happiness but if you want to be happier, your time and energy are better spent elsewhere. It will not increase your moment to moment mood.
The Amish are as satisfied as billionaires and slumdwellers can be surprisingly happy. The happiest of all income groups is people making 50-75k a year. Money is good but wanting money can be bad.

Give
Giving makes us happier than receiving. In fact, it can create a feedback loop of happiness in your life. Volunteering makes us happier and can therefore be the most selfless way to be selfish.

Savor
Take time to really enjoy the good things. What are the best ways to savor?
  • Positive mental time travel: Happy memories or looking forward to something
  • Being present: Not letting your mind wander and being absorbed in the moment.
Savoring is one of the secrets of the happiest people. Focusing on the limited time you have in this life is a good way to remind you to savor what is important.

Strive
You don’t usually do what brings you joy, you do what is easy. Set ambitious goals and strive. Thinking about what happens to you in terms of your self-esteem will crush you — look at life as growing and learning.
Sitting on the couch watching TV does not make you happy. You are happier when you are busy and probably have more fun at work than at home. Thinking and working can beat sad feelings. A wandering mind is not a happy mind. Mastering skills is stressful in the short term and happiness-boosting in the long term.

Be optimistic, even to the border of delusion
Optimism is key. Yes, pessimism softens the blow of bad news but it isn’t worth it.
Does this make you out of touch with reality? Maybe but being a little deluded is good:
Love means being slightly deluded. Happy people believe their partner is a little more awesome than they really are. Someone you think is great who also thinks you’re great — it’s one of the primary things you should look for in a marriage partner.
Thinking happy thoughts, giving hugs and smiling sound like unscientific hippie silliness but theyall work.

Fundamentals are fundamental
Cranky? Before you blame the world, eat something. Take a nap — it can purge negative emotions and increase happy thoughts. Sleep is vital because your mood in the morning affects your mood all day.
Get your sleep. You cannot get away with cheating yourself on sleep and being tired makes it harder to be happy.

Frequency beats intensity
Lots of little good things is the path to happiness. You want frequent boosts not rare big stuff. (And this explains the best method of how to split a dinner bill with friends.) For the most part, don’t bother to try and reduce the bad so much as you increase the good.
Stop thinking about big events that might make you thrilled — it’s the little things of everyday life that make lasting improvements to our happiness. You’re not going to win the lottery and it wouldn’t have the impact you think it would.

Avoid life’s most common regrets
We know what people most often regret before they die:
1. I wish I’d had the courage to live a life true to myself, not the life others expected of me.
2. I wish I didn’t work so hard.
3. I wish I’d had the courage to express my feelings.
4. I wish I had stayed in touch with my friends.
5. I wish that I had let myself be happier.
There are things you can do every day to improve your life.
More happy thoughts in your head now? If you enjoyed this post, share it with friends. We all deserve to be living a happy life. :)